miércoles, 26 de septiembre de 2012

Estás acá

en la delicia del agua matutina,
en el murmullo de las estrellas congeladas
y estoy segura que la distancia es solo una dimensión
que poco a poco suelta más recuerdos.

La música de tus palabras mece mi cuerpo
no importando que tus dedos no se posen en mi piel,
no importando que tus ojos no vean el placer que me prodigas.

Me acompañan el libro que me regalaste,
los besos que me dejaste de reserva para esta ausencia,
las caricias que estoy coleccionando para cuando nos encontremos de nuevo,
el vino de la alegría añejándose para las nuevas bromas.

La distancia, el tiempo y el ajetreo
que nos separan,
que nos dejan exhaustos al anochecer,
que nos alejan
que nos llevan a vivir otras historias
para contarlas
para compartirlas
para revivirlas
cuando estés acá...
esa distancia,
ese tiempo,
ese ajetreo...
solo sirve para asegurarnos
que estamos vivos.

2 comentarios:

Clau dijo...

Y todavía se pregunta por qué el hombre se aflige cuando ud no escribe!
Es como conocer a 2 "usted". La romántica y la "normal".

Mente Desocupada dijo...

Bonitas letras, andas inspirada.

Saludillos.