lunes, 17 de marzo de 2014

He comprado un cuaderno

No solo porque soy fanática coleccionista de comprar cuadernos, claro, la situación económica laboral no me permitía hacerlo desde hace un tiempo.

Pero ayer compré uno.

Entré a uno de esos lugares donde todo lo venden barato, cosas chinas y al mayoreo... en realidad entré para comprar algo para mi gato, pero cuando iba pasando por los pasillos caí en la cuenta que estaba pensando en vos. La verdad has estado en mi mente desde el viernes pasado, solo que me había estado haciendo la desentendida. Huía de tenerte entre ceja y ceja, aunque todos lo saben... Lorena, Gabriela y Miguel, mi papá, lo saben el gato y las plantas que riego a diario... lo sabe mi almohada y también este cuaderno que compré ayer.

El viernes te encontré. Vos y yo hemos estado ligadas desde hace treinta y pico de años, yo fui la niña y vos la adulta... fui yo la enfermiza, la débil y la frágil de tus hijas. Siempre tuve miedos injustificados, olvidos y tragedias mínimas... en mis días siempre estuviste vos, fuiste severa, fuiste disciplinada y me enseñaste a trabajar con la convicción de ayudar a otras personas. Nunca entendiste la mitad de mis decisiones, nunca comprendiste mi insistencia en estar sola, en buscar nuevos horizontes, nunca entendiste mis silencios, mi música y mi maña de coleccionar cuadernos y rellenarlos con palabras. No importa.

Yo fui la niña y vos la adulta.

Todo empezó hace años, cuatro a decir verdad... la primera vez que te fuiste tuve un presentimiento y salí por las calles de San Marcos a buscarte, a intentar dar con tu paradero, hasta que alguien me dijo que te había visto caminando rumbo a la terminal del sur. En aquel entonces, como el viernes pasado, cuando te encontré y te abracé no me reconociste, me mirabas con los ojos asombrados, cuando te abracé para detenerte pude sentir tu corazón agitado. Pude leer en tu expresión que yo era una extraña para vos. Fuiste una niña en mis brazos de adulta.

Y eras frágil, débil y enfermiza... lo sos.

Hay muchas cosas que no comprendo de tu mente, de la mía menos... aunque siempre trato de racionalizar todo, para que no duela tanto, para explicarle a mis hermanas lo que está sucediendo, para hacer honor a los que siempre dijiste, eso de que yo era bien inteligente, para no sucumbir al llanto que se me quiere salir cuando me decis... "no sé para dónde voy".

Pero no puedo, hoy... en esta noche no quiero racionalizar, solo quiero decirte que he comprado un cuaderno, que cuando lo vi pensé en vos, en tu constante "no me dejes sola" y mi constante "necesito estar lejos" y no es maldad, te lo prometo, es solo poner en práctica todo lo que aprendí de vos.

Y vas a ir olvidando cosas... poco a poco... o rápido, no lo sé.... espero que tu cerebro se tarde en ir desechando los recuerdos, que para mientras que solo olvides las cosas malas o feas, los malos recuerdos y que se queden con vos las tardes de juegos, los mangos maduros y su saber dulce y festivo, las recetas que me enseñaste a cocinar, los cumpleaños y días de las madres y mis feos regalos hechos en las clases de manualidades, que se queden con vos los atardeceres que tanto te gustan o los luceros, que no se te olvide el nombre del hombre que te ha amado durante casi cuarenta años, ni el de tu nieto... que te queden (lo más que se pueda) la historia que luchaste por forjar con la familia que siempre quisiste. Que todo eso te quede un tiempo suficiente.

Para mientras, yo iré escribiendo en este cuaderno, todos esos recuerdos, para cuando ya no podas recordar, para que no sintas miedo ante la oscuridad del olvido, sino que tengas un referente, una forma de recordar, un camino que te lleve de regreso a casa.

He comprado un cuaderno y en él no solo estará tu historia y la mía, sino la del resto de la familia, de la gente que nos rodeo mientras crecimos. He comprado un cuaderno y no solo servirá para que no olvides, sino para que yo misma no olvide.

Te quiero.

2 comentarios:

Edgar Rosas dijo...

La única vez que la vi de cerca me regañó, pero me cayó muy bien, porque casi nadie tiene el suficiente valor para regañarme.. tuve ganas de abrazarla.

KR dijo...

Sé que también le caíste bien, solo que nunca lo admite.

Gracias por tus palabras.