viernes, 18 de julio de 2014

Tomar una postura

o cómo se vive la tragedia desde el anonimato.


Hace unos días ha recrudecido el conflicto palestino-israelí y diferentes cuestionamientos y opiniones han circulado en redes sociales. Desde el "para qué hablan de eso si ni hacen nada por el asunto" hasta el "yo oro por esa gente". Cada quien ha sacado a relucir su personalidad con una postura tibia o apasionada, no importando el bando por el cual se tome postura.

Tomar postura en un conflicto es difícil, ya lo dije antes, uno saca a pasear sus taras y su personalidad (que no siempre es hermosa) y es objetivo de duras críticas, pero también deja en claro, ante el mundo, la forma moderna de protesta: publicarlo en redes sociales. 

Entre tanta preguntadera sobre ¿por qué hablar de algo en redes sociales?, una respuesta llegó: "porque uno debe tener una postura ante la vida y los acontecimientos", fuera de parecer una respuesta al azar o con ínfulas, se constituyó en un recordatorio perenne, no estamos muertos, solo los muertos no toman postura, esos están precisamente en una postura eternamente inmovil. Nosotros estamos vivos y podemos con nuestras publicaciones establecer un punto de partida para la reflexión y/o la educación sobre conflictos mundiales que vienen desde hace años. En otras palabras, colaboramos con la construcción de una conciencia colectiva, no importando el bando elegido.

Ahora traslado esa enorme (macro) tragedia a nuestra vida cotidiana, cuando una pequeña (micro) tragedia impacta a una familia: un divorcio, una pelea entre familiares, la muerte violenta de alguien, el desaparecimiento de un cipote o las malas decisiones de una cipota... nadie, a menos que tenga sangre de pinesol, se queda inmutado, siempre hay una posición, no importa que se le putee al que se va sin motivo alguno, no importa si se llora mucho por las noches, no importa si el dolor es inmenso, el resto de la familia toma una posición (no importa si es la mejor, al final una posición) y se crea no solo conciencia colectiva, sino una cohesión que lleve a superar el dolor, que lleve a enfrentarnos con el conflicto, que lleve a ser soportable la tragedia a nivel anónimo.  

Siempre me he confesado un ser humano que tiende a vivir el conflicto y las tragedias de manera muy personal, es decir, tiendo a retraerme (no importa si la tragedia es macro o micro), no porque no tenga una postura, mis posturas siempre han sido claras y casi (casi) inamovibles porque antes me he documentado, he leído y he escuchado diferentes opiniones para sacar mis propias conclusiones basada también en mi criterio forjado a hierro de los años de estudios jesuíticos. Puedo decir que no comprendo muchas cosas de los israelíes y pensar que es muy incoherente seguir el argumento de ser el "pueblo elegido" cuando durante años solo han sido los elegidos para pasearse en otro pueblo. Puedo decir que la tragedia que vivimos en mi familia, desde hace dos meses, es la consecuencia de no haber tomado posturas claras hace años de un conflicto latente. Puedo tratar de ponerme en los zapatos de otros, incluso sin esperar que otros se pongan en los míos. Puedo "entender" muchas cosas.

Pero resulta que las tragedias humanas (macros o micros) son eso, tragedias que terminan por tocar las fibras que te hacen persona y terminas llorando frente a la computadora, viendo la foto de niños masacrados, de madres llorando o por la foto de la hermana que no está o escuchando a tu mamá llorando en el teléfono cada seis horas. Terminas llorando. Eso no es lo importante, lo importante es saber que esas lágrimas te deberían llevar a decir... "esto he aprendido... si usted no lo sabe, se lo comparto, no importa que llore también como lo hice yo".

Lo sé, el conflicto y la tragedia no se terminará con que lloremos, tampoco porque tapicemos nuestros muros de fotos con la sangre de los inocentes, el conflicto y la tragedia empezará a tener una salida en la medida en que cada uno aprenda a lidiar con los sentimientos propios, con la concientización de los hechos y la información (real y seria) de los hechos y de las posibles soluciones, en concreto... en la toma de postura.

Yo tomé mi postura desde hace años sobre el conflicto entre palestinos e israelíes, ayer me tocó tomar una postura sobre la tragedia familiar. La vida es eso... tomar posturas y defenderlas... con la vida misma.

2 comentarios:

DEARmente dijo...

Me gusta leerte. No sé si te dedicas a escribir, pero oficio de escritora tienes.

Tomar postura. Lo has puesto claro. Y me gusta saber que alguien entiende lo importante que es eso.

Estar de una lado. No de todos y de ninguno a la vez. Y mucho mejor si estás de ese lado porque formas parte del asunto o porque has llegado a la conclusión razonada y documentada que debes estar de ese lado.

Que bueno.

Solo quiero hacerte una observación, más para que en el futuro, cuando expongas tu postura, sepas cómo y hacia dónde apuntar respecto al tema que expones.

Cuando se habla de israelíes, hablas de una nacionalidad. Israelíes hay árabes y judíos. Entiendo que cuando mencionas un pueblo elegido lo haces por la biblia o la torá (según religión). Pues por contexto histórico, al hablar de los hijos de Israel se refieren como los israelitas. Eso ya no se usa más, pues no hay contexto adecuado para ello.

Sé que eres muy seria, y por eso te hago la observación, sin más idea que ayudarte a expresar mejor tu postura, que no me quedó muy clara por cierto.

Igual, a los israelitas, se les llamó luego solo "judíos", fueran de la tribu que fuera, más por aquello de vivir en judea.

Paz.

Edgar Rosas dijo...

Sigfrido Reyes al respecto del tema ISRAEL-PALESTINA

"No vivas dando tantas explicaciones; tus amigos no las necesitan, tus enemigos no las creen y los estúpidos no las entienden" Presidente de la Asamblea Legislativa