lunes, 12 de octubre de 2009

En algunas mañanas de octubre

- no me dan ganas de levantarme... me dan ganas de quedarme tirada en la cama, ajena a todo, renuente al padecimiento de salir de mi cueva.

- vienen los recuerdos y me desbaratan las infimas ganas de respirar y quisiera encontrarme conmigo en un lugar totalmente lleno de luz, donde el cuerpo deje de dolerme.

- las canciones de mujeres se clavan en mi cabeza, algunas me hacen bailar, otras me llaman a murmurar oraciones piadosas y rogantes de soluciones concretas.

- me siento cobarde ante tu número de teléfono, no atino qué decir en el mensaje de texto, no recuerdo tu dirección electrónica adrede y me quedo callada ante tus ojos.

- compadezco a mi madre por tener que soportarme. No soporto la piel que cubre esta alma que Dios me dio y que no he sabido cuidar muy bien.

- me dan miedo los minutos y los sueños se vuelven incomprensibles.

Esta mañana me he sentido desastrosamente viva.

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