domingo, 14 de abril de 2013

¡Se va a casar!

Seamos honestos, sabíamos que esto iba a pasar tarde o temprano... la verdad, más temprano que tarde, pero ya cuando se plantean las cosas ya es distinto.

Ella tiene 21 años, acaba de terminar una carrera y nunca en su vida ha trabajado en serio, creo que lo más difícil, laboralmente hablando, que ha hecho es hacer sus horas sociales a mi cargo en Suchitoto. De ahí... ha tenido una vida al suave.

Ella tiene una forma muy particular de ver la vida, nunca fue Mafalda, siempre fue Susanita, cómo la he amado a pesar de no entenderla, pero ahora, mientras le manifestaba mi preocupación sobre el caso a Miguel, él... (de quién he empezado a sospechar no solo que me quiere, sino que me ayuda a superar estupideces que tenía desde antes de conocerlo) me dijo algo bien cierto: No puedo medir sus decisiones con el parámetro que autoimpongo, no puedo juzgarla y lo que me queda es alegrarme (profunda y verdaderamente) de sus alegrías y si acaso darle algún consejo que le pueda servir. 

Sé que no es ahorita, no será mañana tampoco... conociendo a mi madre, esto será un acontecimiento de larga y profunda preparación logística y podré no estar de acuerdo con tantas cosas, pero lo que toca ahora es alegrarme por su felicidad... y socar que todo esto funcione.



1 comentario:

Edgar Rosas dijo...

Siempre quise entender el matrimonio, pero nunca pude. Casi lo intenté a los 30 años, pero me arrepentí a tiempo.. ese demonio no había sacado las uñas aún je je je.

Pero si ella tiene deseos, ganas, capricho o lo ha pensado larga y detenidamente y se siente feliz con la idea pues dele mecha!

A veces te podés dar en los dientes por no pensarlo y a veces te podés perder muchas bonitas experiencias por pensarlo mucho. Y a mi no me pregunten, que no sé dónde encontrar el equilibrio ^^