viernes, 24 de enero de 2014

Haber perdido algo.

No es porque en realidad haya perdido algo... un objeto me refiero, incluso a una persona. No. 

Este tiempo que ha sido raro, porque no ha sido malo, pero hay algo que no lo deja ser bueno del todo... he tenido esa sensación, como si algo se me ha perdido. 

Me he enfrentado a esa pérdida, a esa ausencia, a ese silencio tierno. Algo falta.

Pasé un par de días dándole vuelta a mi cabeza, buscando qué era "eso" que siento que ya no está. Tontamente pensé que era que he extrañado demasiado a Miguel esta semana, no lo he visto más que dos horas en toda la semana y algunas de nuestras conversaciones más profundas de este tiempo han sido en monosílabos. Luego pensé que esta sensación nació del hecho de que casi no he visto a Gabriela en toda la semana, antes casi no coincidíamos y ahora menos. Incluso... hasta pensé que me estaba afectando no ver a la gente de mi anterior oficina... pero no. No es "alguien" quien me está haciendo trastabillar. 

Luego pasé al análisis del objeto... es cierto que (para variar) ando pobre, pero eso nunca me ha hecho sufrir tanto como para andar con sensación de abandono. La refri sigue arruinada pero ya logré sobrevivir sin ella, el miércoles se acabó el gas, así que he estado sin cocinar y pensé que eso también me podría estar afectando... Pero no, al final no es "algo" o una "actividad" lo que me ha tenido inquieta. 

Fue tan grande esta sensación que hasta hice lo que no hacía desde hace meses, le llamé a mi mamá.

Pero a media mañana de hoy me enteré por qué he andado con esta sensación de vacío. Todo gracias a un par de notas que leí sobre la nueva Tutela Legal, otra sobre la conmemoración de la muerte de Schafick y una tercera sobre los pleitos entre Funes y Robertillo. 

Mientras me almorzaba mi sandía caí en la cuenta... He andado vacía porque mi entusiasmo "político" me ha abandonado. Sí. La política ya me tiene un poco harta. 

Recordé que hace un par de años aún sentía y pensaba que una puede ayudar a que este país puede ser un poco mejor, me recordé en mi adolescencia cuando aún creía en la utopía de la igualdad que promulgaba la izquierda, recordé que me sentía profundamente interpelada a crecer y trabajar por los que más necesitaban. Recordé que quería ser revolucionaria. 

Ahora tengo una vida normal... casi, casi descolorida. Mi revolucionaria interior muere de soponcio al verme desanimada políticamente, le digo y le explico que es culpa de tanto ir y venir de gente que al final no se creen para sí eso de la lucha del pueblo para el pueblo. Creo que he crecido un poco. Me he vuelto más vieja y mi "maitra" interior pone "en juicio" a mi adolescente revolucionaria que me habita en el fondo. 

Faltan nueve días para las elecciones, en el trabajo tendremos jornadas intensas y se me ocurren tantas cosas que pueden abonar al tema, pero me doy cuenta... mi entusiasmo no nace de mi convicción de creer en la libertad, sino en mi necesidad de demostrar que soy la mejor persona para el puesto laboral que estreno. Me siento traidora, aún cuando sé que los políticos no colaboran para que no me sienta así. 

Recuerdo que hace ocho años, justo a esta hora, estábamos sentados en las gradas de mi casa con Marlon, conversábamos sobre la muerte de Schafik, esa tarde había dicho adiós a esta vida y se fue (seguramente) por alguna mala cólera atravesada. Fue increíble el sentimiento aquel día, como si se hubiera muerto un pariente lejano, algún tío que vivía en los estados. Todos los que nos denominamos de izquierda habíamos perdido un vínculo con la historia reciente. Todo en menos de 40 minutos. Con Marlon llegamos a una conclusión aquella noche: nos quedaba poco tiempo para seguir siendo contestatarios. Cuánta razón teníamos sin saberlo.

Ya no puedo decir que soy contestataria. A veces creo que es porque estoy cansada, o porque me duele la columna o porque no tengo "los conectes" adecuados o simplemente porque ya dejé de creer en otros que se dicen revolucionarios. 

Por supuesto que he perdido algo. No sé cuándo exactamente lo perdí, pero de que ya no está estoy segura. Se ha ido, no sé si se murió, pero esta ausencia de ello me ha pesado, es como si se llevara con ella un pedazo de mí, un trozo de la que fui. 

No sé qué sucederá dentro de nueve días, de lo que sí estoy bien segura es que quiero que termine pronto. 

Buenas noches. 



" A penas perceptibles, escucho tus palabras
se acercan las bandas de rock and roll...
y sacuden un poco las paredes gastadas
y siento las preguntas de tu voz..."

1 comentario:

Edgar Rosas dijo...

Uno puede dejar de creer en partidos y en políticos, pero lo revolucionario permanecerá. Revolucionario de la Vida.