miércoles, 8 de enero de 2014

Los pancakes o de cómo a veces sucumbo a la decepción

Estar en casa tiene su encanto, cocino sin prisas, me detengo a pensar detenidamente qué va bien con qué cosa y ridiculeces de esa clase.

Esta mañana desperté y vi una entrevista, revisé lo que tenía que hacer y se resumió a seguir buscando cómo trabajar, así que decidí ir a la cocina y prepararme unos suculentos pancakes, los compartiría con Gabriela, quien anoche regresó de su trabajo más helada que una paleta.

Gracias a las ráfagas de viento me tardé un momento en limpiar la cocina, luego a sacar los ingredientes, no me gustan esas mezclas que solo necesitan agregar agua, así que la última vez que compré mezcla para pancakes compré de la tradicional, esa a la que hay que poner huevo, leche y mantequilla... creo que no soy de procesos resumidos, siempre he sido así, necesito hacer las cosas paso por paso. 

Todo iba bien, parecía que los pancakes con miel o con mermelada de piña con gengibre iban a resultar perfectos, hasta que me fijé. En medio de los grumos vi que algo se movía. Era un insecto. Me dio asco. Moví la cuchara y luego otro... y otro... lo solté.

Fui a revisar la caja de harina y descubrí que es un nido de diminutos gusanos de harina. Mi tía siempre me dijo que esos gusanos son inofensivos para la salud humana, pero nunca he querido comprobarlo. Tuve que resignarme a dejar todo y pensar que deberemos alimentarnos de otra forma.

No me gusta cuando eso pasa, cuando algo no sale bien y tengo que dejar algo y pensar una alternativa, supongo que a ninguno nos gusta, nos pone "más trabajo" del que ya teníamos previsto. Por supuesto, también está el factor de quedarse con los colochos hechos y, en este caso, no comer pancakes. u_u

Gabriela sigue dormida, la mezcla engusanada está sobre la mesa de la cocina aún, esperando a ser desechada, yo vine a escribir, porque resulta que escribir y cocinar son las cosas que me dejan más tranquila, y si una falla, la otra siempre es la mejor alternativa.

Supongo que esa es la lección de hoy: tener alternativas. Aún si nos hemos decepcionado antes un poco.

No es fácil no decepcionarse, de remate se nos arruinó la refri.

2 comentarios:

Edgar Rosas dijo...

Nunca me ha incomodado comerme los gusanos de los arrayanes :p

KR dijo...

¡Gordo! apareciste...