jueves, 24 de abril de 2014

Acto de fe

No soy religiosa. No quiero serlo. Sin embargo, una larga vida dentro de una religión siempre nos deja "costumbres".

Por supuesto hay días de días... y semanas de semanas y meses de meses... y así la vida nos lleva y trae a su antojo, una se acostumbra a esos ires y venires, hasta que algo nos saca de todo. Nos saca de la terrible y rápida carretera en la que transitamos.

Me preguntaba una amiga, hace unos meses, ¿no es más fácil vivir con fe? No lo sé. Yo antes vivía con la fe puesta en media cosa y me decepcionaba mucho ver que nada cambiaba o que me topaba con gente maligna o que yo me convertía en la peor versión de mí misma.

La fe es una cosa tan difícil. Tan aterradora también. Porque te confronta con tus propias fuerzas y tu voluntad.

No soy religiosa, creo que nunca lo volveré a ser nunca, pero a veces, cuando llego cansada a casa y me encuentro sola con el gato me da por pensar en la "fe" que le pongo a las cosas que hago... al trabajo (aunque sea pesado), a los afectos familiares (aunque me enoje de vez en cuando con ellos), a mi relación con un hombre (aunque hay días en que me tengo que esforzar por recordar que no debo esperar nada a cambio de mi cariño), a lo que estudio (aunque la mitad de las cosas no las entienda)... entonces choco con la desesperanza, con un vacío y un silencio que ya no son tan agradables.

Anoche llegué cansada, mojada y con un poco de miedo porque llegué muy noche a casa. No puedo catalogar a la jornada como un "mal día", no sería justa, ni conmigo ni con los que me rodean a diario, simplemente me doy cuenta que me faltan fuerzas. Al acostarme recordé todas las noticias que vi durante el día... una coster quemada (de la ruta que usa mi hermana), dos hombres que se mataron a balazos, en la mujer que murió porque iba pasando y le cayó una bala mientras caminaba en su colonia "segura" con su hijita de tres años y de tantas otras tragedias. No hay manera de vivir con fe, pensé. Pero no. Una puede vivir con fe... aún sin creer en Dios.

Hoy amaneció y mientras caminaba en la madrugada hacia mi oficina me di cuenta... puede ser que la fe no esté conmigo, no al menos esa fe de la que hablan las personas religiosas... pero en cambio está conmigo una fe rara, quizá rara como yo, que aparece y desaparece, como lo hago yo, que es débil y fuerte a la vez, como lo soy yo también... una fe que me levanta cada mañana... sigo viva.



1 comentario:

Edgar Rosas dijo...

Siempre he tenido un conflicto con la FE, no con la religiosa sino con el concepto.

La FE religiosa se define como: "La fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve" así a lo choco digamos. (dioses, ángeles, cielo, infierno, premio, castigo, un carpintero clavado en un madero hace más de 2,000 años sin evidencia histórica remarcable)

En cambio está la FE en las personas, trabajo, eventos. Esta fe surge del conocimiento y la confianza, por ejemplo: Una persona que casi nunca te ha fallado, tienes FE en ella, y que puedes contar en momento difíciles. Un trabajo que le has puesto un gran esfuerzo, que las condiciones contextuales favorecen, le puedes tener FE de un buen resultado, etc.

Así que esta la FE basada en conocimiento de causa y la FE basada en deseos de que así sean las cosas.