martes, 29 de abril de 2014

Despertar es difícil

No soy muy dormilona, pero tener un horario de entrada en el trabajo, más madrugador que el resto de seres humanos, a veces es un problema.

Se lo comentaba hace unos días a Miguel, no es lo mismo... que no esté dormida no quiere decir que mi cuerpo no quiera estar en medio de las sábanas a las 5:30 a.m. Últimamente me lo exige y yo lo arranco con todo dolor del placer de la tibieza de mi cama.

Tolstoi, quien jamás comprendió que el cojín que le compré es su cama, hizo de la mía la suya y se enrolla como ovillo a mi costado y se queda ahí, a veces despierto pero quieto, poco a poco va dejando la maña de joder en la madrugada con su mirada de "¿juguemos?"... comprendió que debo descansar para ir a trabajar para él... me explota feo.

Estas semanas él ha sido mi despertador, a las 4:30 a.m. ya está en sus cuatro patas, rozando su bigotuda nariz en mi rostro, como diciendo... "vaya, levantate, tenes que ir a trabajar para mantenerme...", tengo un gato desfachatado.

Con el paso lento de los que se levantan de la tumba para asustar a los vivos me incorporo y doy las vueltas necesarias en la casa para salir a las 5:15 a.m. Lavo trastos, limpio, saco la basura, preparo mi ropa, me ducho y veo si llevo algo para comer. Me esperan al menos diez horas en una oficina. Por supuesto mi gato supervisa la precisión y lo acertado de mis acciones matutinas, no sabe el pobre que su dueña a esa hora piensa menos, todo es un acto mecánico.

Esta mañana mientras sacaba la basura pensaba que hasta hace poco mi hora de levantarme siempre ha sido más temprano que la del resto de la humanidad, pero desde que dijeron que era "obligación" levantarme a las 4:30 se volvió un suplicio. La mente es una contradicción. Bueno, la mía al menos.

Esta mañana ha sido difícil despertar... llegué a la oficina deseando un levantamuertos, esto de sentirte de goma sin tomar una gota de alcohol es peor que sentirte enamorada sin que te pele tu "eterno amor". Es feo. No logras despertar... nada logra despertarte, ni los reportes de tráfico, ni las malas noticias, ni las buenas, ni los mensajes de tu hermana, ni los dms, ni la música, ni el café-dinamita que hacen en la of... despertar es difícil.

1 comentario:

Edgar Rosas dijo...

Yo por el contrario me despierto demasiado temprano para desplazarme a una oficina que me tardo 15 minutos a pie, 7 en bicicleta y 3 en carro.

Hoy me desperté a las 2am después de dormir 5 horas, pero me hice el dormido y pude aguantar hasta las 4am antes que la cama me escupiera; como no tengo gato propio tengo que ir a ver los de los vecinos. El "chele", un gato gris que alguna vez fue blanco es el más seguido me encuentro.

No extraño para nada los días de goma real en que me bañaba, vestía y desplazaba al trabajo en 10 minutos. Para que el buen petroleo (café) me despertara.