jueves, 11 de julio de 2013

El eclipse

Hace 22 años yo tenía 13... mi mamá estaba embarazada de Gabriela, mi hermana menor y el acontecimiento del año fue un eclipse total de sol.

Recuerdo (no sé si estaré en lo correcto) que casi toda actividad se paralizó ese día y las familias se reunieron en casa para esperar el fenómeno, a eso del mediodía.

Días antes, el ministerio de educación determinó que todos los colegios y escuelas (no sé si las universidades también) no fueran a clases para evitar bichos ciegos-cuirosos. Mis compañeros (Juanjo y no me acuerdo quién otro) pasaron varios días antes en el laboratorio de biología "inventando" unos lentes que les permitiera ver directamente el eclipse. 

Mientras tanto, en mi casa había mucha especulación sobre las consecuencias que podría tener mi "futuro hermanito" si mi mamá recibía los rayos del eclipse. Resumen, mi papá tapó las ventanas de la casa con gruesas cortinas improvisadas con los manteles de mi mamá y ella se envolvió en una gran manta roja (color que le recomendaron) para proteger a la cría. 

Hace veintidos años son muchos años, la vida nos ha dado más riesgos y peligros que un simple eclipse y los tres o cuatro terremotos/temblores fuertes que se han presentado en este tiempo y hemos sobrevivido, bien que mal, pero acá seguimos. Ahora yo tengo 35 años, vivo como creo que es lo correcto, mi hermanita cumplirá 22 años en septiembre y terminó sus estudios en gastronomía, también quiere vivir de la manera que le parece mejor y que dista mucho de mis métodos. 

Hace 22 años, yo tenía 13 y disfrutaba de las primeras muestras de rebeldía, no sabía qué quería ser cuando fuera grande y ni me imaginaba toda la dicha que me esperaba afuera de la puerta de la casa de mis padres. 

1 comentario:

Edgar Rosas dijo...

Dieron asueto a los cipotes para que no fuera responsabilidad de las escuelas si un mono se quemaba la retina je je.

Yo lo pude ver con la película magnética de un disquette (un producto que dentro de poco solo se podrá ver en museos o fotos del recuerdo), hasta el día de hoy ni lentes utilizo.

En un país lleno de tabúes y supersticioso muchos no tuvieron el valor de verlo (solo en tv).

Fue el espectácul celestes más satisfactorios que he visto en mi vida. Acompañado del descenso súbito de temperatura en el punto máximo.