jueves, 16 de febrero de 2012

La Casa

Se llegó el tiempo de mudanzas.

Para mi la movilización no solo implica el mero hecho de moverme de lugar, siempre implica un cambio de rutina, de presupuesto y -- en algunas ocasiones -- hasta se convierte en un progreso emocional.

Coincide este tiempo en la búsqueda de mi mudanza a San Salvador, luego de soportar con estoicismo la viajadera a "Pueblo Quieto", que también en la oficina andamos buscando una casa para mudar la sede de nuestra benemérita institución.

Es decir... ando buscando dos casas...

Ayer fui a ver una, para mi, parece adecuada, me entusiasmo y hago planes... tengo que comprar: cama, una cocinita (aunque sea para hacer mi café), tazas, vasos, cubiertos y platos, dos sartenes (uno peque y uno mediano) una ollita, (máximo que agarre un litro), un sofá cama (por si hay algún refugiado)... una mesita multiusos (mesa de centro, centro de entretenimiento, comedor y escritorio), un par de sillas... y creo que con eso sobrevivo... Lo demás... es decir... mi ropa, que está lista para ser embolsada y mis libros están prácticamente empaquetados para la mudanza. No me disgustó el apartamento que vi ayer: está bien seguro, pisos blancos (que no me gustan tanto, pero ni modo) pila adecuada a mis necesidades,

La casa que busco para la oficina también tiene ciertos requisitos, primero: que esté en la misma zona donde viviré ^^, al menos 4 cuartos, cocina, comedor y sala... segura... con patio donde sobrevivan nuestras plantitas.

Muchas decisiones tengo que tomar en estos días: compartir o no el apartamento, pegarle fuego a un montón de basura de la oficina (no pienso llevarlas en la mudanza ¬¬), ver al menos tres opciones más a parte de las ya vistas, cómo pintaré mi hogar, a quiénes invitaré a la inauguración ^^, qué planta tendré.

No importa... estoy feliz.



Mi casa es de papel
porque es el corazón...


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