jueves, 7 de febrero de 2013

Armar maletas e irse

Mi vida de trashumante sigue.

Suchitoto fue hermoso y horrible, fue como un mal novio, como una mala relación, fue una madre, fue una fiesta, borracheras y peleas.

Suchitoto me dejó muchas cosas, buenas, otras mejores y otras malas.

Hoy es hora de agarrar mis cosas e irme. No puedo decir que "regreso", porque resulta que los planes me cambian a cada instante y lo que si sé es que yo no soy la misma que ha hace ocho meses vino a caer con sus maletas a este pueblo que es la paila del infierno al mediodía. No regreso, soy otra y otro será mi lugar.

Estuve lejos y cerca, estuve oculta y a la vista de todos, estuve escondida y huyendo... acariciando el tiempo, regando las plantas, cocinando lo mínimo, buscando nuevas esperanzas. Pero una tiene que aprender que los trabajos son solo eso... trabajos, no es la vida, la vida tiene otras cosas, otros componentes, otros indicadores de logro, otros objetivos.

Vine con expectativas y  entusiasmo, me voy igual, solo que ahora para mí misma, no para un proyecto. Mi vida se ha modificado, bastante o poco no importa, llevo más recuerdos, más experiencias, más habilidades, llevo también algunas cicatrices, derramé algunas lágrimas acá y derramé mis carcajadas cuando  fue necesario.

Suchitoto fue hermoso y horrible.

Fue reencontrarme con mi hermana, conocer a Emmety, vivir con mi runmeit que de paso era mi jefa, toparme con gente que no me agradó, reconocer canciones, revivir esperanzas y forjar los nuevos retos para los próximos meses. Fue maravilloso.

Hoy hago mis maletas y mañana dejo este pueblito, tan cercano y tan lejano, tan lleno de sapos, lluvias torrenciales, mañanas solitarias, conversaciones por chat, nuevas costumbres, papeles llenos de relatos, palomas en el parque, cervezas en la terraza, las pláticas con mis compañeras, mis miedos con mis fantasmas, mis pesadillas y las caricias de domingo.

Todo se queda y todo se va en mi maleta. Yo tengo nuevos proyectos, ahora personales.

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