viernes, 21 de diciembre de 2012

30 años

Hace 30 años... yo recién pateaba los cinco, faltaban al menos siete años más para que yo supiera de su existencia. Fue hasta los 12 cuando me enteré que habían tres tipos argentinos que hacían música y que se llamaban Soda Stereo.

Debo admitir que son de mis bandas favoritas, los argentinos nunca me han simpatizado del todo, se creen "de acero inoxidable" pero hay que admitir la genialidad de muchos en áreas del arte, en especial de la musical.

Hace treinta años Gustavo, Zeta y Charly decidieron que era bueno dedicarse a la música, así el 19 de diciembre de 1982, en el cumpleaños de un amigo tocaron y se conformaron legalmente como banda hasta mediados de 1983 pero a todo esto, el daño ya estaba hecho, como diría mi abuelita.

Hablar de Soda Stereo es hablar de las generaciones ochenteras y noventeras quienes conformamos un colectivo arraigado de una búsqueda incansable de fuentes de conocimiento, de experiencias y sobre todo, de alcohol para volvernos adultos más pronto.

Como suele suceder con los genios, jamás se imaginaron estos veinteañeros el alcance que tendrían con su música y sus estrafalarios peinados diciéndonos a los salvadoreños "despiértame cuando pase el temblor" o cuando aseguraron que "ella usó mi cabeza como un revolver".

Confieso que yo puedo (y ya lo he hecho) pasar días enteros escuchando sus canciones en un loop interminable y que los mejores textos que he escrito (laborales y personales) han sido al calor de sus canciones. Estuve a punto de ir a Panamá hace unos años a verlos, a pesar de no haber encontrado alero oficial, no me importaba y me iba a ir sola, transbordando hasta la ciudad del canal, para ver la gira "Me verás volver", solo pudo evitarme la ida el hecho que mi papá tuvo un accidente y tenía que ser operado justo el día que me iba, no tuve corazón para no ir a donar sangre y esperar a que saliera del quirófano... y bueno, no fui. No puedo decir que me arrepiento, porque no es así, pero si hubiera deseado verlos una vez en la vida.

De todas sus canciones siempre una que siento que no importando las circunstancias, siempre... siempre... siempre es buena para cantarla a grito pelado, con la furia propia de treinta años de historia, con la pasión propia de treinta y cinco años de vida... porque... me deja sin respuestas...









1 comentario:

bolux dijo...

Estos tipos y los Heroes del silencio Aun hacen quedarme afonico gritando , cuando el vecino pone perreo y los evangelicos empiezan a gritar porque parece que Dios es sordo......


lastima lo de cerati !!! ojala algun dia despierte,

Slds