jueves, 20 de enero de 2011

La tristeza ajena

Quizá sea que ando algo planas las emociones propias, luego de meses de batalla contra mi afectividad y donde afortunadamente logré encontrar sosiego. Así que ando, en ese aspecto, como "pidiendo tono", mi hermana lo describió de esta forma: "Vos andas distraída emocionalmente", cuando no me di ni por enterada de una de las miles de vicisitudes familiares que les encanta tener en esa recua de locos.

ASH!

Es  que posiblemente me quedé sin fuerza y voy con el "motor apagado" cuando siento que voy transitando por un camino levemente inclinado hacia abajo y sin obstáculos, literalmente me voy deslizando...

Pero resulta que ni modo... soy parte del mundo, por más que trato y trato nunca logro no tropezar con esa emoción básica que es la tristeza.

¿Les conté que en diciembre, al regresar, mi hermana menor me preguntó que qué es la tristeza? Andaba yo todavía con la emoción de pérdida demasiado fresca y aunque en el momento me comporté fríamente haciéndole un recuento logico y metafísico de la emoción... luego me fui a disque correr y se me salían las lágrimas a borbotones mientras trotaba.

Al final no sé qué es la tristeza en realidad, tener desconectado el hipotálamo no me está ayudando tampoco a la definición exacta de la emoción... tampoco mi naturaleza acuífera ayuda mucho que digamos.

Una noche de estas, un amigo me dijo que él no lloraría cuando mueran sus seres más queridos, "no necesito lágrimas en un proceso natural" sentenció. A mi también me sonó lógico cuando lo dijo, pero ya me puedo este mi corazón de pollo que tengo. Yo si voy a chillar, vaya!

Quiero pensar que estoy llegando a un punto de equilibrio y que la tristeza que tanto me estuvo pesando hasta ahora se ha ido mutando en algo liviano y manejable, pero que no estoy perdiendo esa capacidad de "sentir" del todo.

Ayer estaba platicando con mi jefa... no la conozco tanto, pero se ve que es una mujer de mucho carácter, la he visto manejarse con elegancia y aplomo en el mundo masculino y deja bien quietos a un par de energúmenos por ahí... mujer de temple.  El asunto es que ayer tuvimos reunión... pero al terminar nos vimos solas. Comentábamos varios asuntos del trabajo, de pronto... me dice "quiero contarle algo", creí que sería algo relacionado a lo que nos atañe... pero no, se soltó a contarme algo muy triste que le está pasando. Yo la miraba a los ojos, atenta y a la vez un poco asustada. Sus ojos se llenaron de lágrimas.

Para mientras, ahí estaba yo, enfrente con cara de tonta sin saber qué decirle que pudiera aminorar su tristeza, pero en eso me acordé, cuando yo estoy triste no me gusta que me digan qué hacer o que me digan eso tan trillado de "todovaaestarbienyavasaver" o cualquier tontera. Me gusta que me dejen ser triste en ese momento porque siento que ese es el momento para estarlo. Así que no le dije nada, no le interrumpí las dos lágrimas que se le deslizaron por las mejillas y tan pronto se las secó, esa mujer se volvió a poner el traje de la ecuanimidad y de golpe me cambió el tema. "yastuvo!" pensé yo aliviada y cada una se levantó de su silla y siguió como si nada.

Esta mañana me cayó un mensaje al celular, era ella... "gracias por escuchar" decía.

No sé qué hacer con mis propias tristezas, cuando me atormentan, y menos sé qué hacer con las tristezas ajenas (y pareciera que soy imán para mara que quiere desahogarse), supongo que solo se puede escuchar eso que nos hace ruido por dentro y luego seguir como si nada.

2 comentarios:

iba pasando dijo...

fácil, se dice: "there there"

KR dijo...

jajajajaja