miércoles, 23 de enero de 2013

Comunicación

No les ha pasado que siempre han dicho que no les gusta hablar por teléfono y de repente, de la nada, y sin buscarlo tan siquiera... necesitan una llamadita?

¿No?

"La luna es una naranja
del color del carmín 
a medianoche...
descalza, trás la ventana..."

Es bien raro, pero a mí si me ha andado sucediendo. 

Quizá sea porque paso "casi" todo el día en silencio, a menos que vengan a sacarme de mutismo para preguntarme algo concreto, porque escribir requiere concentración o porque últimamente es una forma de tomar un poco de distancia y poder pensar "lo mejor" para todos, porque al fin y al cabo, como me dijeron ayer, tengo que hacer honor a lo que hay que hacérselo y termino admitiendo que no solo me preocupa el volumen de trabajo, sino lo que sucederá al cerrar este proyecto. 

"¿Qué estás haciendo?
ahora yo intento que el corazón
que es un gran muelle de acero
no se me salga del pecho..."

¿Qué hago con todos los pensamientos que me rodean a partir de una sola fecha? 31 de enero. A veces, en mi lado más oscuro, pienso que todo esto no debería de afectarme o preocuparme, porque al fin y al cabo, yo estoy segura.... pero ¿y los demás?... soy una sentimental de mierda!

Y acá estoy, seria y concentrada, Nelson a veces duda si hablarme o no para consultarme, no porque le conteste mal, sino porque dice que siente que si me interrumpe no voy a lograr agarrar el mismo ritmo que llevaba, si supiera que estoy escribiendo esto que siento atravesado en la garganta....

"Te necesito, ya ves
odio reconocer
que necesito tener
tu aliento para estar bien
que no hay mejor alimento 
que el que me das con tus besos..."

Emmety y yo tenemos un bisnes pendiente, debemos arreglar cuestiones básicas y sencillas, pero todo eso que parece básico y sencillo se complica... sin embargo... mientras almorzábamos esta tarde... llegamos a una conclusión... sobreviviremos.. y con elegancia.

"La radio con sus propuestas
para un mundo feliz
me desconcierta...
me pasan por la cabeza
mil locuras que no ni tomo en cuenta..."

Pienso en el desempleo que viví y que no le deseo a nadie, menos a mis compañeros, porque es bien feo, porque es tan limitante, es tan deshumanizante y lo sé... no me corresponde, pero a veces siento que puedo ayudar un poco más, pero entonces me doy cuenta: tengo miedo. 

Así es, miedo. Porque yo soy bien tonta por ratos, en serio... padezco de inseguridades estúpidas, de complejos ridículos y no siento valor para algunas cosas, sumado a que sé que no será fácil no contar con algunas personas si hago lo que quiero hacer. Pero de repente... de la nada... en este mi "silencio" que en realidad no lo es... porque siempre hay una vocecilla que me acompaña al otro lado de la pantalla, me dice... "tenés que tomar una decisión"... así es, no me dice que me quiere, no me dice pendejadas tiernas, no me dice estúpidas cursilerías... me dice... "tenés que decidir..." solo eso y yo me quedo con el cerebro aún más acelerado.

Por la noche, mientras las estrellas brillan descaradamente, las plantas hacen ruido al crecer y yo me doy cuenta que el valor no es eso que siempre nos dicen que es, el valor es solo escuchar y saber tomar decisiones. 

"Llama por favor...
estoy tan indefensa,
me falta voluntad
no me puedo concentrar
y no encuentro la salida..."

Y una... simplemente sigue pensando, en lo del trabajo, en el sobrino que se ha de ver bien guapo en su pantalón nuevo de uniforme, en lo que le molesta de su entorno, en lo que quiere publicar, en lo que es importante, en lo que no, en los planes para viajar, en los árboles de enfrente de su ventana, en que... no importa si tiene miedo... debe tomar decisiones. 

Es cierto... a veces no recibo llamadas, pero siempre llega tu mensaje. 

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